Nos crecen alas, de cada cicatriz…

Las cicatrices son heridas que han cerrado, pero que nos han dejado un recuerdo imborrable en nuestras historias de vida.

Algunas son pequeñas y otras son tan grandes que muchas veces creemos que no podrán cicatrizarse nunca más.

Pero caminamos con la certeza de que es gracias a cada una de esas heridas vueltas cicatrices que somos quienes somos hoy mismo, que somos esa mezcla de sentimientos que nos caracteriza, esa personalidad que nos define, esa sensación de poderlo todo y a veces no poder con nada, que nos va haciendo fluctuar entre la cúspide de nuestros sentimientos y el lugar más profundo de los mismos.

Si nos aferramos a las heridas aún abiertas del pasado no podremos dar pasos en este presente, si nos quedamos pegados a la heridas del presente y la incertidumbre ante el futuro, tampoco podremos abrirnos camino… la parálisis es tal que no permite que avancemos en alguna dirección.

Hasta que de pronto un día, las circunstancias de la vida te dan un aviso de repente, de pronto, sin dejarte tiempo para reaccionar y la única salida que tenés es sacar esas fuerzas insospechadas de tu interior, levantar vuelo, y echarte a volar por caminos y situaciones de vidas hasta el momento impensadas.

Es posible resurgir cómo el ave fénix, es posible sobrevolar las tormentas como las águilas y sobre todo es posible ser tu nueva y auténtica versión si te lo proponés y si en el camino tenés compañía de seres de luz y de guías que te muestran los cómo, los por qué y los para qué de todo lo que estás viviendo.

Hay un Ser Superior que no te deja a la deriva aún cuando creas que ya no podés más, si eso que estás viviendo te está sucediendo es porque de esa experiencia crecerás más y saldrás más fuerte y renovad@.

Levantá vuelo, volá alto, sentite libre, capáz de usar todas tus fuerzas y tus sentidos, se puede volver a renacer una y otra vez, tantas veces como la vida te ponga a prueba.

No volveremos jamás a ser quién fuimos, no seremos jamás las mismas personas.

¿Es esto fácil? No. y lo digo con total conocimiento, es llevadero, no. Es sencillo de afrontar, no. Pero hay algo fundamental ¿es IMPOSIBLE? No. Se puede lograr y sobre todo si tenemos un grupo de seres que acompañan el camino con amor y sabiduría. Y no perdemos la fe aún en las tormentas más oscuras.

Adelante! A animarse!!

Karen Erra.

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Un comentario en «Nos crecen alas, de cada cicatriz…»

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